Y de nuevo el camino

SÁBADO 20 Y DOMINGO 21 DE ABRIL

Otro año mas ( y ya van tres) aprovechamos el fin de semana previo a la fiesta de la comunidad para hacer el camino de Santiago, aunque en esta ocasión sólo pudimos llegar hasta Palas de Rei, pues el lunes había que trabajar. Volvimos a ir con el grupo de los "abuelos", que nunca defrauda al organizar ésta ruta. Éste año éramos unos 25 ciclistas, pero fuimos perdiendo piezas por el camino, así que al final no sé los que terminarían llegando a Santiago...
Paco y yo esperamos al grupo en  Cacabelos (el camino de Ponferrada a Cacabelos ya lo tenemos hecho muchas veces en  bicicleta) y aprovechamos para hacer unas fotos en el nuevo crucero en honor a los peregrinos.
Una vez que llegó el grupo emprendimos camino hacia Villafranca. Alguno tuvo que dar la vuelta porque se había dejado la mochila descansando en un banco en Cacabelos... Para ir hay  dos posibilidades, al llegar al alto de Pieros seguir por la carretera (como hicieron dos "carreteiros"???) o seguir por Valtuille, un camino de tierra rodeado de viñedos que llega directamente hasta la puerta del perdón.
Y una vez paseado por Villafranca, por sus escaleras y la calle del agua, seguimos el camino, Pereje, Trabadelo...y llegada a Vega de Valcarce, donde siempre se para a tomar un café "acompañado" y primer sitio en el que hay que estar con mil ojos pues todavía hay demasiadas bridas y poco cansancio...
El modelo primavera-verano de Toño no dejó indiferente a nadie
Y comienza una de las partes mas duras del camino de Santiago, la subida al Cebreiro. Al poco de salir del pueblo de Herrerias, se desvía el camino a mano izquierda para comenzar la subida hasta la Faba. He de decir que algunos ésta parte la hicimos por carretera, pero a partir de la Faba si que seguimos el camino original.
Entrada en Galicia antes del Cebreiro
Y llegamos al Cebreiro con buen tiempo y recordando la niebla y la nieve que nos había acompañado el año anterior. Es uno de los pueblos mas bonitos por los que pasa el camino.             
Aquí es donde se para para comer y este año se eligió el mesón Carolo, menú típico del camino, caldo y churrasco, y en el que Wichy aprovechó para soltarnos una lección magistral sobre repollos, berzas, nabizas y colinas... Y como cuenta la historia, en el Cebreiro se obró el milagro del santo grial, en nuestro caso a alguno del grupo se le transforma el agua en vino y éste año le toco a Panizo2.
Una vez recobradas las fuerzas aún nos quedan varios puertos y altos en ésta etapa, pero antes teníamos que soltar el antirrobos de las bicicletas
El primer alto es el de san Bartolo, al que se llega casi sin darnos cuenta después de las bebidas isotónicas y las barritas energéticas de la comida
La subida al puerto del Poio ya es otra cosa, sobre todo si la haces por el camino, los últimos 500m. tienen una pendiente solo al alcance de los mas entrenados...y ahí tocó tirar de galones y demostrar el nivel que había en el grupo
A partir de aquí una divertida bajada hasta Triacastela, donde reponer las fuerzas para los últimos kilómetros de la jornada y arreglar alguna avería
La última parte de la etapa de éste día la hacemos por el camino que va por San Xil, mucho mas llamativa, por senderos y con unas bajadas geniales. Aunque el comienzo es algo duro, pues hay que subir hasta el alto de San Xil  después de los kilómetros acumulados en todo el día, merece la pena.
Una pena no tener fotos de esta parte, pero es que estábamos disfrutando de las bajadas hasta Sarria, donde llegamos a media tarde para descansar, cenar y dormir (los que pudimos)...
 
El domingo amaneció en Sarria con una niebla fría y húmeda, típica de la Galicia interior. A las nueve de la mañana ya estábamos casi todos preparados para comenzar a pedalear
 El camino entre Sarria y Portomarín es de mis tramos favoritos, rodeados de peregrinos, con agua por todas parte, prados, subidas y bajadas...
Y la llegada a Portomarín para tomar un pequeño descanso en sus escaleras de entrada

Y ya desde aquí hasta Palas de Rei donde teníamos prevista la comida, aunque siempre haciendo una parada a mitad de camino para tomar una caña.
Éste tramo, casi todo por asfalto, se hace eterno y parece que nunca vas a llegar a la Cabaña, donde nos esperaba la paella y por lástima para alguno de nosotros el fin del camino éste año.
Como bien dice el dicho "lo que pasa en el camino se queda en el camino", y con eso me dejo para el recuerdo las bromas, las risas y las anécdotas de este viaje, dando gracias a todos por los buenos momentos que compartimos. Nos vemos en el "camino del 2014"

 
 

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